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viernes, 19 de octubre de 2018

Ante la ley (F. Kafka)

Este es el texto que leímos en clase. Escúchalo pero no le prestes demasiada atención a la reflexión final que hace el intérprete.


En el vídeo siguiente puedes ver una adaptación libre del mismo texto:


¿Seríais capaces, individualmente o por grupos, de hacer vuestra propia adaptación?

Si tienes curiosidad, puedes ver una adaptación libre y amateur de El proceso: El proceso
Si te interesan la vida y el universo psicológico de Kafka puedes ver aquí una película sobre su vida: Kafka

lunes, 23 de enero de 2017

Reseña: Kafka



Trabajo realizado por Paula Lago Bargo, 4º ESO.

Encontrarás más información sobre este autor si pinchas en "Etiquetas" > "Kafka"

miércoles, 25 de febrero de 2015

Kafka

Kafka
Nacido en el seno de una familia de comerciantes judíos: sus padres fueron Hermann Kafka(1852-1931) y Julie Löwy(1856-1934). Franz Kafka se formó en un ambiente cultural alemán,y desde el comienzo, quien marcó la pauta de su educación fue su padre, que como resultado de su propia experiencia, insistió en la necesidad del esfuerzo para superar todas las dificultades de la vida. Siempre desde una actitud permanente de autoritarismo y prepotencia hacia sus hijos; y por insistencia de este se doctoró en derecho.
Su breve existencia coincidió con momentos claves de la historia: el comienzo del siglo, la Primera Guerra Mundial y La Revolución Rusa. Su historia personal estuvo signada por la relación con su progenitor, los estudios de leyes y el trabajo de oficina.
En un mundo convulsionado y de porvenir incierto, Kafka logró hacer un lugar para una narrativa que reflejaría como pocas la imposibilidad y la ausencia de identidad dentro de una sociedad asfixiante y frente una realidad opresiva. Alegorías que desnudan el corazón del hombre expuesto a instancias extremas, esta creación de un universo y de situaciones intolerables en su literatura darían origen al adjetivo de kafkiano.
Publicó su primer relato, `Contemplación´, en 1913, y dos años después su famoso y extrañísimo relato `La Metamorfosis´.
Kafka sólo publicó algunas historias cortas durante toda su vida, una pequeña parte de su trabajo, por lo que su obra pasó prácticamente inadvertida hasta después de su muerte. Por suerte, tuvo un gran amigo infiel: Max Brod, a quien le encomendó, antes de morir, la destrucción de todo lo que había escrito. Pero Brod no cumplió con su pedido, felizmente para la humanidad que hoy puede disfrutar de sus obras.
Franz Kafka murió a los 41 años, en 1924.

Un artista del hambre
 ALGUNAS OBRA DE KAFKA PARA LEER ON LINE: Pincha: AQUÍ


La metamorfosis




lunes, 10 de febrero de 2014

Literatura universal: El proceso (Basada en la obra de F. Kafka)


Literatura universal: La metamorfosis (F. Kafka)


Franz Kafka: "Ante la ley"



Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.

-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.

La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:

-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.

El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.

Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:

-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.

Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.

-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.

-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?

El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:

-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.